LA CORRECCIÓN POLÍTICA Y UNA OPOSICIÓN FUNCIONAL AL KIRCHNERISMO

En un nuevo acto de sumisión a lo que supone “políticamente correcto”, el bloque PRO de la Legislatura Porteña acompañó un proyecto kirchnerista de repudio a las intervenciones realizadas en Plaza de Mayo el pasado 27 de febrero como protesta por los “vacunatorios VIP”. 

 

Dichas intervenciones artístico-políticas constituyen un legítimo reclamo por el abuso de poder perpetrado desde el Gobierno Nacional, que vacunó a militantes o allegados a las autoridades nacionales, en detrimento de aquellos grupos de riesgo definidos por el Plan Estratégico. 

 

La presentación de un repudio por parte del kirchnerismo a un reclamo legítimo de la ciudadanía ante hechos delictivos cometidos por el propio kirchnerismo no es una sorpresa para nadie.

 

El “ataque” en este caso se lo atribuyen a la aparición de bolsas mortuorias cuyos carteles leían: “Estaba esperando la vacuna pero se la aplicó…” (Completar con el nombre del amigo oficialista de turno que accedió a la vacuna en lugar de aquel que realmente la necesitaba). Para no defraudar a propios y ajenos, el repudio por las bolsas se sustenta (¡oh sorpresa!) en lo ocurrido durante la dictadura militar en los años 70. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. El mismo cinismo y el mismo relato de siempre.

 

Sin embargo, lo realmente preocupante es el acompañamiento por parte del PRO a un nuevo intento del kirchnerismo para ocultar la verdad y garantizar impunidad.

 

Al apoyar este tipo de iniciativas, el PRO continúa con una llamativa y peligrosa línea de actuación de la cual resulta cada vez más difícil volver. Sólo caben dos interpretaciones: o los representantes del partido no saben leer y/o comprender un texto básico como el de los carteles colocados en las bolsas, o sabiendo leer y/o comprender un texto, deciden avalar los intentos kirchneristas de supresión de la libertad de expresión. Cualquiera de las dos lecturas es terriblemente preocupante.

 

La “corrección política” del pensamiento hegemónico se ofende por la utilización de unas cuantas bolsas de basura para representar de manera real y tangible (y exitosa a juzgar por la repercusión en el seno del oficialismo) el daño cometido por el accionar delictivo del Gobierno nacional, pero no se ofende por el despliegue de un vacunatorio vip que atiende a amigos y familiares del poder.

 

Cuando queda demostrado que para el oficialismo la vida de los argentinos vale tan poco, rasgarse las vestiduras por ciertas expresiones del reclamo denota superficialidad, obsecuencia y tibieza. Esta postura sólo sirve para que el oficialismo se lave un poco la cara y deja sin representación a millones de argentinos cuya indignación, dolor y cansancio hoy no encuentran respuesta en una oposición funcional al kirchnerismo.

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