Para el kirchnerismo no hay nada más peligroso que la educación y el trabajo

Con las nuevas medidas de restricción a los derechos constitucionales, el gobierno de Alberto Fernández ratifica el fracaso de su gestión de la pandemia y acelera la destrucción de la Argentina.

Alberto Fernández decidió aniquilar la educación y el trabajo, e intenta responsabilizar a los ciudadanos por esa decisión absurda. Una lógica propia de un psicópata.

El Presidente apela al miedo como instrumento de dominación, y busca convencernos de que la educación y el trabajo son peligrosos. En verdad, solo son peligrosos para quienes necesitan evitar que la gente progrese por sus propios medios, para mantenerla cautiva de las dádivas estatales.

La buena noticia es que cada vez más argentinos nos sentimos libres, dejamos de tener miedo y sabemos que el único responsable de este desastre se llama Alberto Fernández, que insiste en recetas fracasadas, y sigue sin explicar dónde están los millones de vacunas que prometió, y porqué utilizó las pocas disponibles para inocular a familiares, amigos y amantes.

Este Gobierno ya no tiene destino. Los ciudadanos debemos recordárselo hoy, en las calles, y en agosto y octubre en las urnas.

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